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HIPERACTIVIDAD
No quiero en este apartado hacer
una descripción del trastorno por déficit
de atención con hiperactividad o
TDHA. Para eso ya existe hoy en día
suficiente bibliografía y páginas web donde
se explica detalladamente. Mucho se está investigando
en torno a este problema y parece que las investigaciones
apuntan a que hay un origen genético y neurofisiólogico.
Se observan problemas con la comunicación de algunos
neurotransmisores en determinadas partes del cerebro. La
medicación, cada vez más popularizada para
tratar este trastorno, aumenta la cantidad de neurotransmisores
mejorando los niveles de atención y la inquietud
motora.
A la hora de decidir qué terapia o
ayuda es la más adecuada para un niño, los
padres se pueden encontrar enfrentados con dos posturas
o maneras de ver este trastorno . Una, que define el TDHA,
como un problema exclusivamente neurofisiológico,
por lo que estaría aconsejado la toma de medicación
cómo única solución posible. Otra,
completamente opuesta que llevaría a considerar el
trastorno cómo un problema de origen exclusivamente
psicológico , desaconsejando el uso de mediación
y viendo la posibilidad de una mejora a través de
una terapia de tipo psicológico.
Es esta una controversia que puede confundir
a algunos padres. El sentimiento de culpabilidad que acarrea
tener un hijo con estas dificultades puede llevar a veces
a elegir cómo explicación más fácil
de aceptar que se trata de un problema genético o
neurofisióligo, como el que tiene una diabetes. Así
pondremos toda la dificultad del problema en un foco de
origen físico, con la consiguiente toma de medicación
para su mejora. De esta forma no daremos la oportunidad
al niño de que recupere un orden interno que le permita
un futuro sin medicación y sin el estigma de “hiperactivo”.
Ya en el bebé puede haber una predisposición
a padecer la hiperactividad. Hay bebés
que con dos meses ya muestran un nivel de actividad mayor
que el resto. Esta predisposición nos indica una
manera de ser del niño que es intrínseca a
su personalidad y que está al margen de un contexto
o eduación determinadas. . Pero claro, a medida que
los niños van creciendo los padres se enfentan a
un niño que no pueden controlar, ni contener y que
constantemente los está sometiendo a pruebas cada
vez más difíciles y frustrantes. Un niño
que no para, que es rebelde , que puede tener un fracaso
escolar importante, etc. Todo esto hace que el sufrimiento
de los padres y del propio niño se vayan agravando
entrando en una espiral sin salida.
Es verdad que la toma de la medicación
mejora los síntomas de estos niños. Pero por
otro lado ya los hemos etiquetado con un diagnósitcico:
hiperactividad , del cual no se librarán
nunca y les haremos dependientes de una medicación
que si bien sabemos que los efectos secundarios a corto
plazo no son muy graves, a largo plazo no sabemos qué
pasará. Sin ser completamente reacios a la toma de
la medicación, si que pensamos que solo un porcentaje
muy reducido de los niños con este trastorno deberían
de tomarla.
No creemos que sea recomendable tratar al
niño cómo a un enfermo sin remedio, porque
es un niño con unas dificultades y una manera personal
y única de intentar manejarlas, pero creemos que
todo eso se puede reconducir y en muchos casos una psicoterapia
adecuada ayuda a transformar el caos en coherencia .
Desde una orientación más psicodinámica,
vemos unos niños que sufren, con una necesidad de
expresar sus tensiones internas a través del movimiento.
Es decir , se trataría de un mecanismo adaptativo
o una defensa que les ayuda a controlar su agitado mundo
interno y mantenerse más cohesionados. Una psicoterapia
no va a a conseguir que se vuelva el niño soñado,
que nunca molesta, se comporta correctamente y es el más
educado, pero pueden mejorarse sus síntomas y a la
vez emerger potencialidades que estaban latentes cómo
una gran inteligencia, curiosidad innatas, creatividad,
etc.
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